Mi hija, haciendo su tesis para la carrera de arteterapia, escribió para su trabajo esta introducción.
"En mi infancia, tengo muchos recuerdos de mis padres enojados, agobiados, estresados y en general en conflicto con las exigencias de sus vidas. Pero había momentos en que los veía reir, disfrutar y pienso que en esos momentos los vi realmente ser felices. Siendo yo una niña en eso entonces, el recuerdo es sumamente subjetivo, pero tengo el registro de sentir yo también felicidad al verlos en esa faceta. Estos momentos eran, en mi madre, cuando hacía teatro y cuando participaba en un taller de percusión. Recuerdo las pelucas, el maquillaje y las formas tan extrañas y exageradas en las que se expresaba. Recuerdo el sonido de la cuerda de tambores, retumbando en todo el galpón, y el movimiento hipnótico que hacían todos los percusionistas al unísono, balanceándose de un lado a otro al ritmo de sus tambores.
Mi padre jugaba en la computadora. Me encantaba sentarme a verlo, sentía que compartíamos algo en ese espacio. También ocasionalmente se juntaba con sus amigos a jugar diálogo con mímica. Esos fines de semana eran mis favoritos, me dejaban participar y yo extasiada contemplaba a los adultos hacer poses y muecas rídiculas ante el festejo y risas de todos los demás. La primera vez que lo vi jugar solo realmente, fue cuando quedó desempleado. Un fin de semana, tomó un soldado articulado que tenía de su infancia, y con una bolsa de plástico y tanza, le construyó un paracaídas. Subimos a la terraza y lo lanzamos para ver cómo se desplegaba el paracaídas y caía suavemente sobre el piso. Más adelante, comenzó a hacer fotografías, y comenzó a comprar muñecos en miniatura para crear pequeñas escenas (calles abandonadas, planetas extraños, horizontes y exploradores) para fotografiar.
Ahora de adulta, pienso que esos espacios, fueron oasis para ellos, que les permitieron navegar realidades muy difíciles. Estos espacios artísticos, les permitieron reconectar con la simpleza de jugar, y a partir de allí, enfrentar el día a día aún ante la incertidumbre que el clima social y su realidad personal presentaban."
Ariana Guadalupe Orlandi
